Coerci贸n: El arte de gobernar sin consentimiento. 馃憡⚔️馃敆
Por Danarqu铆a.
En las democracias modernas, la coerci贸n ha sido refinada, institucionalizada y revestida de legitimidad. Ya no se impone con l谩tigos ni cadenas, sino con decretos, formularios y promesas de bienestar. Pero desde la perspectiva libertaria, la coerci贸n sigue siendo lo que siempre fue: el uso de la fuerza para someter la voluntad individual a fines colectivos que el individuo no eligi贸.
¿Qu茅 es la coerci贸n?
Es toda forma de imposici贸n que anula la elecci贸n voluntaria. Es el “debes” que reemplaza al “quieres”. Es el Estado dici茅ndote qu茅 hacer con tu cuerpo, tu dinero, tu tiempo, tu propiedad. Es la amenaza de castigo si no obedeces.
Para nosotros los libertarios, la 煤nica ley leg铆tima es la que protege los derechos individuales: vida, libertad, propiedad. Todo lo dem谩s como retribuci贸n, planificaci贸n, paternalismo; es coerci贸n disfrazada de virtud.
Coerci贸n fiscal: el impuesto como apropiaci贸n
El ejemplo m谩s cotidiano de coerci贸n es el impuesto. No es una contribuci贸n voluntaria, sino una extracci贸n forzada. No hay un contrato, hay amenaza. Si no pagas te multan, te embargan o te encarcelan. El Estado no te pide permiso, te exige obediencia.
Y lo m谩s perverso es que esta coerci贸n se presenta como moral. “Contribuye al bien com煤n”. Pero ¿Qu茅 bien com煤n puede justificarse si se contribuye sobre la negaci贸n de la voluntad individual?
Coerci贸n normativa: el Estado como ingeniero social
La coerci贸n no solo se limita al dinero, se extiende a la conducta, al lenguaje, a la moral, etc. El Estado regula qu茅 puedes consumir, c贸mo debes educar a tus hijos, qu茅 palabras puedes usar, qu茅 ideas puedes expresar.
El libertario rechaza esta tutela. Cree en la responsabilidad individual, en la libertad de elecci贸n, en el derecho a equivocarse. Porque sin error, no hay aprendizaje. Y sin libertad, no hay humanidad.
La ilusi贸n del consentimiento
Muchos defienden la coerci贸n estatal diciendo que vivimos en democracia, que votamos, que elegimos. Pero el consentimiento no puede ser colectivo, no se puede obligar a alguien en nombre de la mayor铆a. El voto no convierte la imposici贸n en libertad; la legitimidad no nace del n煤mero, sino del respeto a la autonom铆a.
— Los libertarios no proponemos el caos sino el orden espont谩neo. Un orden basado en contratos voluntarios, en propiedad privada, en responsabilidad individual. Un orden donde la ley protege no dirige. Donde el Estado, si existe, se limita a defender derechos, no a dise帽ar vidas.
En conclusi贸n
La coerci贸n por m谩s elegante que se presente sigue siendo violencia. Y toda sociedad que aspire a ser libre debe aprender a identificarla, cuestionarla y resistirla. Porque la libertad no se negocia, se defiende.
“Gobernar sin consentimiento es dominar, y dominar no es servir: es someter”.
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