1° ANIVERSARIO DEL MOVIMIENTO LIBERTARIO DE CHILE. 馃馃馃敟

Hay movimientos que nacen de la estrategia. Otros nacen del c谩lculo. Y hay algunos, los verdaderos, que nacen del encuentro. El primer aniversario del Movimiento Libertario de Chile no fue solo una fecha en el calendario. Fue la constataci贸n de que la 茅tica, cuando es vivida con coherencia y amistad, deja de ser discurso y se convierte en comunidad. Hay momentos en la historia en que las circunstancias nos obligan a ser valientes, aunque en el fondo el miedo sea intenso. No por entusiasmo ni por c谩lculo electoral, sino por valor moral. El origen del Movimiento Libertario de Chile no fue un gesto publicitario ni una reacci贸n improvisada frente a la coyuntura. Fue la consecuencia de un proceso pol铆tico que dej贸 en evidencia dos amenazas simult谩neas: el avance expl铆cito del socialismo y el intento oportunista de vaciar la palabra “libertad” para convertirla en herramienta electoral.

Chile atravesaba uno de los debates m谩s decisivos de su historia reciente. La propuesta de una nueva Constituci贸n, impulsada desde sectores socialistas, no representaba simplemente una reforma institucional, sino una transformaci贸n profunda del v铆nculo entre el individuo y el poder. Para muchos era esperanza; para otros, era la consolidaci贸n de una estructura a煤n m谩s estatista, m谩s centralizada, m谩s invasiva.

Frente a esa propuesta, ciudadanos, organizaciones y activistas comenzaron a oponerse. Entre ellos estaban Roh y Mackita Becker, quienes ya se conoc铆an de ese activismo contra la propuesta constitucional. Coincid铆an en la cr铆tica, compart铆an inquietudes, pero todav铆a no formaban parte de una estructura organizada. El rechazo en las urnas marc贸 un punto de inflexi贸n pol铆tico, pero el verdadero punto de inflexi贸n personal estaba por ocurrir.

Porque mientras el socialismo intentaba redise帽ar el pa铆s desde el poder, otro fen贸meno comenzaba a gestarse: sectores de la derecha tradicional empezaban a apropiarse del lenguaje libertario. “Libertad” se convert铆a en consigna. “Libertarismo” en etiqueta estrat茅gica. Sin embargo, detr谩s del discurso persist铆a la misma l贸gica de siempre: la ambici贸n por administrar el aparato estatal, no por cuestionarlo. Era un estatismo con nuevo envoltorio.

Para quienes comprend铆an la profundidad doctrinaria del libertarismo, aquello no era un detalle sem谩ntico. Era un secuestro conceptual.

Fue en ese contexto que comenzaron las reuniones en la casa de Roh. No como acto fundacional declarado, sino como necesidad intelectual. Zezar Ynekek lideraba esas actividades de estudio y conversaci贸n. Convocaba a libertarios inquietos, organizaba lecturas, promov铆a debates rigurosos. Se invit贸 a acad茅micos vinculados a la Escuela Austriaca de Econom铆a. Se discutieron textos complejos. Se examin贸 con seriedad la praxeolog铆a, la teor铆a del Estado, la 茅tica de la propiedad privada.

No eran encuentros masivos. Eran c铆rculos exigentes. All铆 se comprend铆a algo esencial: el libertarismo no es marketing pol铆tico ni una versi贸n audaz de la derecha. Es anarqu铆a capitalista en su expresi贸n m谩s coherente. Es la negaci贸n del monopolio coercitivo del Estado. Es la afirmaci贸n radical del orden espont谩neo y del autogobierno individual.

Fue en una de esas reuniones donde ocurri贸 el encuentro decisivo.

Roh, que ya conoc铆a a Mackita por el activismo contra la propuesta constitucional socialista, la invit贸 a participar en una de las jornadas de estudio en su casa. Fue all铆 donde Mackita conoci贸 a Zezar. No fue un encuentro protocolar. Fue el reconocimiento inmediato entre dos voluntades alineadas.

Se encontraron como se encuentran dos almas anarquistas que han recorrido caminos paralelos sin saberlo. Dos personas con la misma inquietud profunda: rescatar el libertarismo del secuestro pol铆tico y devolverle su car谩cter radical, doctrinario, sin concesiones. Ambos comprend铆an que el libertarismo no pod铆a diluirse en candidaturas ni en discursos estrat茅gicos. Que no era una herramienta para conquistar poder, sino una teor铆a para cuestionarlo desde su ra铆z.

En ese cruce no hubo espect谩culo. Hubo claridad.

Ya exist铆an libertarios form谩ndose, estudiando, discutiendo. Ya hab铆a fuego intelectual. Pero faltaba algo que toda idea necesita para transformarse en movimiento: liderazgo coherente. No liderazgo autoritario, sino direcci贸n estrat茅gica. No ambici贸n personal, sino compromiso con principios.

Ese encuentro fue el primer paso real hacia la fundaci贸n del Movimiento Libertario de Chile. No una proclamaci贸n p煤blica, sino una decisi贸n interior compartida: organizar el estudio, estructurar el trabajo, consolidar la comunidad.

As铆 comenz贸 a tomar forma el MLCh. No como reacci贸n pasajera ante una Constituci贸n rechazada. No como r茅plica discursiva frente a la derecha oportunista. Sino como afirmaci贸n doctrinaria de que el libertarismo en Chile deb铆a mantenerse fiel a su esencia anarcocapitalista.

Ese esp铆ritu estuvo presente en el primer aniversario del movimiento.

En la Regi贸n Metropolitana, bajo la bandera amarilla que ya no es s铆mbolo abstracto sino identidad compartida, veintid贸s personas se reunieron con formalidad y convicci贸n. No fue un evento multitudinario. Fue algo m谩s profundo: un encuentro consciente de individuos que saben que est谩n construyendo algo que trasciende el momento.

La jornada comenz贸 precisamente con esa memoria. Roh relat贸 el proceso no como nostalgia, sino como recordatorio de responsabilidad hist贸rica. Explic贸 c贸mo, en medio del intento de redise帽ar institucionalmente el pa铆s desde el poder pol铆tico, un grupo decidi贸 redise帽ar primero su comprensi贸n te贸rica. C贸mo la molestia frente al secuestro conceptual se transform贸 en disciplina intelectual. C贸mo la indignaci贸n se convirti贸 en estudio sistem谩tico.

Luego Zezar desarroll贸 con claridad la estrategia libertaria: la ense帽anza como eje central. No acumulaci贸n de seguidores, sino formaci贸n rigurosa. No agitaci贸n superficial, sino pensamiento estructurado. Un Estado se sostiene en la dependencia intelectual; la libertad se construye en la mente aut贸noma.

Mackita profundiz贸 en el desarrollo personal libertario como dimensi贸n inseparable de la teor铆a. No puede existir coherencia pol铆tica sin coherencia interior. El autogobierno no es ret贸rica; es pr谩ctica diaria. La libertad no comienza en el parlamento, sino en la disciplina del car谩cter.

Lo que deb铆a ser una ronda tradicional de preguntas se transform贸 en un conversatorio espont谩neo. La formalidad dio paso al di谩logo horizontal. Las intervenciones se volvieron cercanas, integradoras. El carisma de ambos expositores no fue espect谩culo, fue puente. Los asistentes comenzaron a hablar con confianza, a disentir sin temor, a participar con naturalidad.

All铆 se manifest贸 algo que ning煤n plan estrat茅gico puede fabricar: la amistad pol铆tica.

No una amistad superficial, sino v铆nculo construido sobre estudio compartido, respeto mutuo y compromiso doctrinario. La bandera amarilla flameaba, pero lo que realmente sosten铆a el ambiente era la confianza entre individuos que se reconocen en principios comunes.

El cierre fue igualmente significativo. En el brindis final, Zezar record贸 que 2025 fue el a帽o de maduraci贸n org谩nica del MLCh. De ordenar estructuras, consolidar fundamentos, fortalecer la base intelectual. Pero el 2026 no ser谩 contemplativo. Ser谩 el a帽o de consolidaci贸n de equipos de trabajo, de asumir responsabilidades concretas, de expandir el movimiento con coherencia.

No se prometieron cargos. Se pidi贸 compromiso.

Compromiso en lo que cada uno pueda aportar: tiempo, estudio, organizaci贸n, difusi贸n. Porque un movimiento serio no crece por entusiasmo ef铆mero, sino por responsabilidad sostenida.

Hoy el MLCh no ofrece poder. Ofrece formaci贸n. No promete salvadores. Construye individuos. No administra el Estado. Lo cuestiona desde la ra铆z.

El fuego que comenz贸 en conversaciones dispersas durante una crisis constitucional hoy arde con mayor claridad. No es una llamarada impulsiva; es una llama consciente, cuidada por quienes entienden que la libertad no se conquista administrando el poder, sino superando la necesidad de depender de 茅l.

La libertad se estudia. Se disciplina. Se comparte. Y en 2026 necesita m谩s personas dispuestas a asumir esa tarea. Si comprendes que el libertarismo no es consigna electoral sino anarqu铆a capitalista coherente… Si sabes que el cambio real comienza por el desarrollo personal… Si buscas una comunidad donde la amistad est茅 unida por principios y no por conveniencia… Entonces este movimiento tambi茅n es tu lugar.

MLCh 馃敟

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